La cultura, una rendición de cuentas que casi queda en cero

Actualidad


Dominicanos bailan merengue y rompen récord Guinness.
La industria cinematográfica salvó la honrilla del sector cultural, que sigue siendo el más anestesiado de todos

El sector cultural, entubado y con signos vitales en mínimo, ha sido resaltado en la rendición de cuentas del presidente Luis Abinader con lo que se ha logrado hacer en la industria cinematográfica, que es loable y es bastante. Tanto como casi un 2% del PIB aproximadamente.

La cultura dominicana sufre un menosprecio que se va tornando crónico, tras un sexenio fatal.

Recapitulación

Vale la pena hacer un poco de historia, porque esto no es de ahora.

En 2016, con la llegada a esa cartera del escritor Pedro Vergés, se echó para atrás lo adelantado desde el inicio del siglo XXI. Fue como borrar todo lo bueno que se había hecho. Luego llegó Eduardo Selman, quien le puso un toque de decencia al Ministerio, y resolvió una larga huelga de actores y bailarines, pero cayó en otros errores.

Hay que decir en honor de la verdad que cada año se le quitaban unos 300 millones de pesos al presupuesto de Cultura.

Con la llegada del nuevo gobierno, esas restricciones financieras se hicieron mayores, justificado con la pandemia. Nombraron de una vez algunos viceministros que nada sabían y poco saben hoy día sobre política cultural, compañeritos del partido que había que meter en algún lugar, y allá van… a Cultura, que nadie mira para allá. Carmen Heredia rescató la Bienal de Artes Plásticas (su gran logro) que mal que bien revivió un muerto asesinado por Vergés.
Esto, además de restituirle el nombre de Enriquillo Sánchez al Auditorio del Ministerio de Cultura, rescatar la galería de artes Ramón Oviedo, la revista País Cultural, y revivir el Consejo Nacional de Cultura, todas instituciones cerradas por el infausto.

La llegada de Milagros Germán no ha aportado nada nuevo hasta ahora, a no ser la realización de un evento sobre industrias culturales, justo cuando estas han ido a dar a las gavetas de más abajo en… la Dirección de Zona Franca del Ministerio de Industria y Comercio. Una metida de pata garrafal, tras lo cual solo queda cerrar el Ministerio de Cultura y despachar a Milagros, Gamal, Govanny, Bonny, y otros a casa.

República Dominicana tiene además de la Ley de Cine, la Ley de Mecenazgo, una gran herramienta que podría ayudar a reactivar el sector que se encuentra adormecido en un letargo de fiebre amarilla. La pandemia lejos de servir para reactivar la creatividad y proponer novedosas formas de asumir el fenómeno cultural, como ocurrió en muchos otros países lo que hizo fue darle espacio al teteo digital y a la mediocridad del universo urbano. Esa incapacidad de reactivar las energías de la llamada familia cultural, hay que apuntárselas al gobierno central, quien mira a otra parte y obvia echar a andar la Ley de Mecenazgo y sobre todo las industrias culturales.

Hablando con números

Los presupuestos del Ministerio de Cultura reales, casi son un secreto de estado. Los reales, porque lo que se puso en papeles no es lo ejecutado real. Si no habría que hacer un profundo análisis de adónde ha ido a parar cada pesito que nos han quitado a quienes aportamos al fisco.

Sépase que lo presupuestado del 2008 al 2022 alcanza la edulcorada cifra de 23,366 millones de peso. Que de haberse ejecutado peso a pesos, como estaba proyectado, este país no estaría en manos de la enajenante música en que se encuentra, por ejemplo. Y cada niño y niña podría tener acceso al arte, la música y la literatura como parte de sus intereses tanto en las instituciones culturales oficiales como en los centros educativos.

Voluntad política

Hace falta voluntad política para poner a la cultura en el centro de los intereses del Estado dominicano, ahora y a largo plazo. Hace falta un pacto de los partidos para lograrlo, pues la cultura no se puede trabajar por cuatrienios. Es un maratón de fondo.

República Dominicana es uno de los países cuya cultura está más expuesta a la corrosión y el desgaste, debido a la presencia dentro de ella de una cultura muy fuerte como la haitiana, así como a la permanente interacción con muchas otras culturas a través del turismo. Esto sin contar que el enemigo número uno lo tiene dentro y es la anticultura, los antivalores que son bombardeados cotidianamente a través de los medios tradicionales y de las distintas plataformas de streaming.

Todo esto se puede frenar un poco poniendo la cultura como escudo del país. Los fondos necesarios están sobre todo en el turismo cultural, en las industrias culturales y en las leyes de Cine y de Mecenazgo, así como convertir el merengue y la bachata en los renglones más importantes de las exportaciones del país. Ah y sobre todo, devolviéndole al Ministerio de Cultura su real valor y sus verdaderos roles. Que para lo que ha quedado mejor que no exista.

¿Es que es tan difícil darse cuenta del potencial del sector cultural y la importancia que tiene?

Sin dinero no hay cultura que valga

Los datos a continuación son obtenidos del Presupuesto proyectado y aprobado para cada año, lo cual dista mucho de lo real ejecutado.

Fuente Ministerio de Hacienda.
Presupuestado Ministerio de Cultura

Año Monto
2008 1020 millones
2009 943
2010 1108
2011 1285
2012 1372
2013 1624
2014 1844
2015 1891
2016 2148
2017 2141
2018 2282
2019 2567
2020 2513
2021 2322
2022 3017
TOTAL:  23,366 millones



Source link