El BPI cree que la invasión de Rusia complica la labor de la banca central

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El Banco de Pagos Internacionales (BPI) considera que la invasión de Rusia a Ucrania complica la labor de la banca central porque subirá más la inflación, en un momento en que ya era muy elevada, y contendrá el crecimiento.

El jefe del departamento Monetario y Económico del BPI, Claudio Borio, dijo este lunes en una rueda de prensa virtual para presentar su informe trimestral que es demasiado pronto para predecir el impacto de la invasión en la economía global.

LA INVASIÓN DISPARARÁ EL PRECIO DE LA ENERGÍA

De momento, está claro que el precio del gas natural ha subido y ello incrementará más la inflación a corto plazo, pero la incertidumbre lastrará la actividad económica.

La situación será diferente para cada país y los bancos centrales actuarán según sus mandatos.

El BPI, cuya sede está en la ciudad suiza de Basilea, prevé que tras la invasión de Rusia a Ucrania se reduzca el suministro de energía, situación similar a lo que ocurrió en los años 70 del siglo pasado, por lo que subirá todavía más el precio de la energía.

En un momento en el que los principales bancos centrales de todo el mundo han comenzado ya a reducir los estímulos monetarios que aplicaron para afrontar la crisis por la pandemia y a subir los tipos de interés, la fuerte subida del precio de la energía llevará a los bancos centrales a ver si se producen también subidas salariales y de otros precios.

La reacción de los mercados a la exclusión de Rusia del sistema de pagos SWIFT ha sido hoy contenida.

El dólar es de nuevo refugio de los inversores y la liquidez en dólares se reduce, una situación en los mercados financieros que es similar a la de la crisis financiera u otras crisis pero cuya intensidad dependerá de la evolución de la guerra.

De momento, el Banco Central de Rusia (BCR) ha aumentado sus tipos de interés hasta el 20 %, desde el 9,5 %, después de que el rublo se desplomara.

SUBEN LOS TIPOS DE INTERÉS EN LOS MERCADOS

Las renta variable, que ya había bajado en los tres últimos meses por las expectativas de una política monetaria más restrictiva por la inflación, ha caído más tras la invasión.

Los inversores han salido estos meses de sectores sensibles a las subidas de los tipos de interés como las tecnológicas y han ido a las compañías de energía, según el BPI, que asiste a los bancos centrales de todo el mundo.

Las expectativas de unos tipos de interés más elevados han impulsado la rentabilidad nominal de los bonos soberanos en la mayor parte de las economías avanzadas, especialmente a corto plazo.

Los tipos de interés a corto plazo subieron sobre todo en EEUU por lo que el contagio a otros bonos soberanos sugiere que los inversores esperan que otros bancos centrales sigan a la Reserva Federal (Fed).

En la zona del euro los tipos de interés a corto plazo han subido después de que el Banco Central Europeo (BCE) sorprendiera a los inversores en febrero al no descartar una subida de los tipos de interés este año.

No obstante, la rentabilidad real, descontada la inflación, sigue en negativo.

AUMENTAN LOS DIFERENCIALES EN EL SUR DE EUROPA

En la zona del euro han aumentado los diferenciales de la deuda soberana de los países de la periferia después de que la Fed y el BCE anunciaran que van a restringir su estímulos monetarios.

Los inversores prevén que la Fed comenzará a subir sus tipos de interés en marzo y que después reducirá su balance rápidamente.

El Reino Unido, Nueva Zelanda, Noruega, Corea, los mayores países de Latinoamérica y otras de las principales economías emergentes han subido los tipos de interés.

Australia anunció en enero el final de sus compras de deuda y el BCE ya comunicó en diciembre una reducción gradual de las suyas.

De las principales economías avanzadas, sólo el Banco de Japón mantiene su política monetaria.

Y el Banco Popular de China es el único que en estos momentos expande su política monetaria para afrontar los problemas en el sector inmobiliario.

La rentabilidad del Bund, la deuda soberana alemana a diez años, se acercó a cero a comienzos de enero, por primera vez desde comienzos de 2019, y en febrero subió más y entró en terreno positivo.

La rentabilidad de los bonos japoneses a diez años también llegó a máximos de los últimos cinco años.

Así, desde el tercer trimestre de 2021 han aumentado los diferenciales de la deuda soberana de la zona del euro, la de España hasta 100 puntos básicos, la de Italia hasta 170 puntos básicos y la de Grecia hasta 280 puntos básicos.

Está claro que los inversores consideran que Grecia, Italia y España son los países más expuestos al final de las compras de deuda del BCE. EFE



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