El ayuno: ¿es bueno o malo para la salud?

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Según Jimmy Barranco es recomendable llevar el ayuno de la mano con un especialista.
Si el ayuno se prolonga por mucho tiempo puede causar efectos colaterales por pérdida de nutrientes

Apropósito de la Cuaresma, es normal escuchar a feligreses decir: “estoy ayunando”, pero, este sacrificio ¿es bueno para la salud? Sobre ello, el nutriólogo Jimmy Barranco explica que todo depende del tipo de ayuno.

“Hace más de un siglo que algunos estudios en ratones arrojaron que la disminución en calorías se asocia con menos achaques en la vejez y con menos riesgos de tumores”, señala el especialista, quien tiene consulta en Cedimat.

Asimismo, manifiesta que tanto el ayuno como las dietas para perder peso tienen como beneficio, por ejemplo, una mejora de la glucemia (presencia de azúcar en la sangre, especialmente cuando excede de lo normal) y se controlan los triglicéridos (son un tipo de grasa que se encuentra en la sangre).

“Cuando se pierden dos libras a la semana puede haber una disminución de los triglicéridos hasta de un 30 y 40 por ciento. Cuando sólo se pierde una libra a la semana, la disminución de los triglicéridos es de un 10 a un 15 por ciento. Además, el colesterol baja (…)”. Sin embargo, el nutriólogo advierte que si el ayuno se prolonga por mucho tiempo puede haber efectos colaterales, ya que se pierden nutrientes (vitaminas, minerales, magnesio, potasio, etc).

Riesgos del ayuno prolongado

Primero, hay que entender qué pasa en el organismo cuando se lleva un ayuno, indica el galeno. “A partir de las dos horas del ayuno, el organismo comienza a usar una reserva de energía que está en el hígado y se llama glucógeno, una molécula grande que ayuda a mantener la glucosa sanguínea durante una comida y otra, sobre todo durante la noche, para tejidos que no pueden vivir sin glucosa como el cerebro, los glóbulos rojos, células musculares, etc”, sostiene Barranco.

Para el doctor, el organismo es sabio, porque usa las proteínas musculares para fabricar glucosa y darle energía al cerebro y a otros tejidos, y mantenerse siempre alerta.

Entonces, dice que es a partir de las cuatro horas del ayuno, cuando el organismo comienza a usar las proteínas, y si ese ayuno se prolonga entre tres a cinco días, el glucógeno se acaba.

En ese mismo proceso, sigue explicando, que se degradan proteínas y hay una sustancia de desecho llamada amoníaco, que se convierte en urea y para eliminarse por la orina, necesita de mucho líquido. Al degradarse grasa también, señala que se producen unas sustancias que se llaman cetonas, o cuerpo cetónicos, que pueden acidificar el pH de la orina, y hacerla más ácida y, por tanto, disminuye la solubilidad y excreción del ácido úrico.

“A raíz de todo eso, esas personas pueden tener una crisis de artritis o un aumento de ácido úrico. De igual forma, como se destruyen proteínas, las personas pueden sufrir descalcificación ósea”, alerta el Barranco.

¿Califican todas las personas para hacer ayuno?

Realmente no, expone Barranco. “El ayuno está contraindicado en cualquier persona diagnosticada con una patología; personas con depresión; con trastorno de la alimentación como bulimia y anorexia nerviosa; embarazadas o lactando; así como los niños y los envejecientes, porque les representa un riesgo para su salud”, declara Barranco.

Tipos de ayuno

De acuerdo a Barranco, hay diferentes modalidades de ayuno:
El intermitente que, como su nombre lo indica, tiene un período entre 12, 14 y 20 horas sin comer. Se hace con el propósito de perder peso o con fines religiosos.

El alterno. En un día se ingiere menos de 25 calorías, entonces al otro día es libre. Es decir, un día sí y un día no.

El periódico. Se hace uno o dos días a la semana y se ingiere menos del 25 % de las calorías que se necesita.

Ayuno con fines de bajar de peso

Según Barranco, el ayuno no es el mejor método para rebajar de peso, aunque tiene sus beneficios a corto plazo. Por ejemplo, a corto plazo con el ayuno intermitente, pero alterno (un día sí y un día no), se puede llegar a perder hasta dos libras a la semana; y una libra cuando es uno o dos días a la semana.

“Existen otros tipos de dietas con las que se puede perder peso sin tanto sacrificio: reduciendo las cantidades, consumiendo alimentos integrales que den sensación de plenitud, tomando suficiente cantidad de agua y muchas fibras”, puntualiza sobre el tema.



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